Cuando pensamos en energía eléctrica limpia y renovable, seguro nos vienen a la cabeza los aerogeneradores que vemos cuando, por ejemplo, atravesamos en coche los paisajes rurales. Pero ¿te has preguntado qué pasa con ellos cuando el viento deja de soplar? ¿Simplemente se apagan? ¿Cómo asegurar su correcto funcionamiento?

Los aerogeneradores son grandes estructuras que habitualmente miden desde los 80 hasta los 120 metros de altura, y algunos incluso alcanzan los 200 metros.
En cualquier caso, necesitan una fuerza mínima para mover sus palas, porque cuando el viento es demasiado débil, su energía cinética no alcanza para hacer girar el rotor y, por lo tanto, no se produce energía eólica.
La velocidad mínima para que un aerogenerador empiece a trabajar depende del tipo de tecnología, pero, en general, estos comienzan a producir electricidad a partir de una velocidad de viento de tres metros por segundo (m/s). Por debajo de ese umbral, el sistema se considera que está listo.
Cuando esto sucede, el aerogenerador desconecta su parte eléctrica, encargada de evacuar energía, pero mantiene activos sus sistemas auxiliares (comunicación, control y protección) para así asegurar que el aerogenerador se encuentra preparado para el momento en que las condiciones mejoren.
Cada aerogenerador tiene una llamada “curva de potencia”, que define su rendimiento. Por ejemplo, el modelo G114 de 2.1 MW del Parque Eólico Santiago de Iberdrola México opera de forma óptima con una velocidad de viento de entre 11 y 21 m/s. En ese rango se genera la máxima cantidad de energía.
Pausa segura para proteger los aerogeneradores
Demasiado viento también puede ser un problema. Si la velocidad del viento supera los 25 m/s, el aerogenerador entrará en modo de seguridad o pausa, para protegerse y evitar que el movimiento de las palas pueda desestabilizar el sistema y causar daños al equipo.
Los aerogeneradores cuentan con tres sistemas clave que trabajan en conjunto para garantizar la seguridad y durabilidad del equipo:

Las mejores prácticas para asegurar la eficiencia y durabilidad de los aerogeneradores incluyen: realizar mantenimiento preventivo menor cada seis meses y mayor cada 12 meses, seguir las recomendaciones del fabricante y verificar que todas las tareas se cumplan al 100 %.
En síntesis, los aerogeneradores son dispositivos gigantes y fundamentales para generar energía limpia y sostenible, que aunque en ocasiones permanezcan estáticos, siempre están listos para aprovechar la fuerza del viento, una fuente renovable, y muy abundante, en ciertas regiones de México.
Fuentes:
El poder del viento y los aerogeneradores
Gigantes del viento: conoce las palas de los aerogeneradores | Iberdrola México
Energías limpias para cuidar la salud y el medio ambiente
Explorando un futuro sostenible con energías renovables | Iberdrola México